“En el micro taller «Las reglas no hacen la imagen» quise abrir una grieta en la pedagogía fotográfica que, desde hace siglos, nos dicta donde colocar el horizonte o cómo alinear al sujeto. Mi intención principal fue desmontar la idea de que la belleza es una fórmula matemática, incluso primordial (ya sea la proporción áurea, la regla de los tercios o cualquier cuadrícula que imponga el software— y mostrar que toda norma es un artefacto histórico, cultural e incluso industrial.
Para ello hice un recorrido que va de los pitagóricos a Photoshop: repasé cómo la matemática se volvió casi teología en el Renacimiento, cómo el laboratorio de Fechner intentó medir el “rectángulo perfecto” y cómo los manuales Kodak tradujeron esos dogmas en recetas populares. Después puse sobre la mesa la otra tradición, la de quienes (de Stieglitz a Robert Frank) prefirieron la intuición, el contexto y la huella antes que la geometría.
El objetivo no era negar el valor de la composición, sino defender la responsabilidad de quien toma la fotografía de decidir qué orden necesita cada imagen y por qué. Invité al público asistente a mirar más allá de la comodidad perceptiva y a preguntarse: ¿qué quiero que esta fotografía diga del mundo y desde dónde la estoy contando? Al fin y al cabo, el poder de la cámara está menos en obedecer un esquema predeterminado que en producir una evidencia: un índice, una proposición visual capaz de incomodar, emocionar o politizar nuestra forma de ver”
– Enrique Zabala, artista
www.enriquezabala.com / @enriquezabala

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